Desde el Centro Loyola Ayacucho, como parte activa de la Instancia Distrital de Concertación de Carmen Alto, alzamos nuestra voz por aquellas mujeres y niñas que ya no están, cuyas vidas fueron arrebatadas por la violencia de género. Su ausencia nos duele, pero también nos impulsa a no callar y a seguir exigiendo justicia.
Este 30 de abril, marchamos junto a las juventudes activistas, no solo en memoria de las que hemos perdido, sino también por todas las que hoy siguen aquí: resistiendo, luchando y sobreviviendo frente a un sistema que aún les niega seguridad, dignidad y derechos. Marchamos para decir ¡basta!, para exigir verdad y justicia, y para recordar que no puede haber paz verdadera mientras la violencia contra las mujeres siga siendo normalizada y tolerada.
Marchamos con la convicción de construir un país más justo, más seguro y más humano, porque no podemos, no debemos y no vamos a permanecer en silencio frente a una violencia que continúa arrebatando sueños, proyectos de vida y esperanzas a mujeres y niñas en nuestro país.
Reafirmamos nuestro compromiso de trabajar de manera articulada e interinstitucional, impulsando y fortaleciendo programas de prevención de la violencia que sean sostenibles, integrales y con un enfoque de derechos humanos, interculturalidad y equidad de género. Solo así podremos transformar las causas estructurales de esta violencia y avanzar hacia una sociedad libre de discriminación y miedo.
Hoy alzamos la voz, porque el silencio también mata, y porque la memoria, la acción colectiva y la justicia son caminos indispensables para una vida libre de violencia.